Estos son los actos que, con motivo del 20-N, se celebrarán en Madrid, a pesar de la ley de memoria histórica y demás intentos de los rojos, con apoyo y complicidad de los liberales y centro-reformistas de borrar la historia de España y perseguir a quienes la honramos, junto con sus héroes. Espero llenar las próximas entradas de fotos de los actos.
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Actos del 20-N en Madrid
Noviembre 18, 2009LXXIII aniversario Liberación Oviedo
Octubre 15, 2009
Foto del acto del LXXII aniversario de la Liberación
El día diecisiete de octubre se cumple el 73º aniversario de la Liberación de Oviedo. Con este motivo, durante toda esta semana la Hermandad de Defensores de Oviedo organiza los actos siguientes:
VIERNES 16
17:00 Colocación de coronas de laurel ante el monumento al Teniente Coronel Teijeiro, liberador de Oviedo (Plaza de la Liberación); y en el Panteón de los Caídos en la Defensa de Oviedo, Cementerio del Salvador.
SÁBADO 17
10:00-14:00 Reparto del bollu y vino en los locales de la Hermandad (C/. Argüelles, 2, 1º A).
19:00 Colocación de coronas de laurel ante el monumento a Francisco Franco (Plaza de España).
19:30 Misa en el Templo del Cristo de la Paz, Parroquia de S. Fco. de Asís. A su término, homenaje a los caídos en la defensa de la ciudad, ante el Monumento a la Gesta de Oviedo.
DOMINGO 18
14:30 Comida de hermandad. Hotel Principado (C/. San Francisco, 6). Reservas: antes de las 20:00 del día anterior, en el hotel (teléfono
985217792) o en la Hermandad de Defensores (C/. Argüelles, 2, 1º A, teléfono 985218217).
A su término, entrega del Diploma de Honor de la Hermandad a los Excmos. Sres. Dña. Mª Fuencisla Fernández de Landa Quiroga y D. José Joaquín Miláns del Bosch Solano.
El SÁBADO 17 de octubre, tanto la comida como la cena serán gratuitas para todas aquellas personas necesitadas que acudan a la Cocina Económica de Oviedo. Su importe será abonado por la Hermandad de Defensores.
Más información:
Hermandad de Defensores de Oviedo, teléfono 985218217
Un uno de octubre de 1936, Francisco Franco fue nombrado Jefe el estado Español
Octubre 1, 2009
Discurso del Caudillo ante la Junta de Defensa con motivo de asumir la jefatura del Estado, Burgos, 1 de octubre de 1936:
Nuestra ejecutoria.
El amor a la Patria, la honradez, el amor al pueblo, un sentimiento católico profundo y una fe ciega en los destinos de España.
Ni un hogar sin lumbre. Ni un Español sin pan
Nosotros venimos para ser el pueblo, venimos para los humildes, para la clase media; no para los capitalistas. Nuestra obra exige el sacrificio de todos, principalmente el de los que tienen más, en beneficio de los que no tienen nada. Tendremos vivo empeño en que no haya un hogar sin lumbre, en el que no haya un español sin pan; llevaremos a buen término la santa obra de una reforma social impuesta con cariño, exigiendo a todos el cumplimiento de sus deberes.Nuestra lucha
Por la paz y el bienestar del campo; por la mejora, racional y justa, de las clases obrera y media; por la libertad de conciencia y el respeto a la religión y a las tradiciones; por la tranquilidad y el bienestar de los hogares; por nuestra civilización amenazada, y por el prestigio de nuestra Bandera; por la independencia de nuestra Patria, por una España Nueva, por una España Libre y por una España Grande, luchan hoy nuestros soldados.
La nueva España representará a la gran familia nacional, sin amor ni vasallos; sin pobres y sin potentados. La Justicia social será la base de nuestro nuevo Imperio, sin lucha de clases destructora y suicida, sin extranjerismos ni mediatizaciones, incompatibles con nuestra dignidad nacional.¿Fascistas?
La composición de las fuerzas que figuran en el campo nacional prueban bien claramente que no se trata de un movimiento al que se le pueda llamar fascista exclusivamente. Si nos fijamos en los principios programáticos y en las declaraciones que figuran al lado del Ejército, se puede afirmar que se trata de masas de ideología nacional. Falange Española, por ejemplo, tan numerosa y compacta, tiene a gala declarar que se inspira en una ideología esencialmente española y nunca se ha denominado de otra manera.
Respecto del Requeté, puede también afirmarse que responde a una tradición genuinamente española, sin sello exótico. Las demás milicias se inspiran en valores históricos, pero no puede afirmarse tampoco que su ideología esté calcada en modelos extranjeros.
Nuestros enemigos los bolcheviques nos llaman fascistas en sentido acusatorio, para despertar la animosidad o el apartamiento de aquellos países en donde perdura la tradición liberal; pero bien saben ellos que faltan a la verdad por completo.
No es el Ejército el que lucha solo, teniendo el apartamiento y la hostilidad del resto de la población civil. Toda nuestra Nación está en armas; espontáneamente se ha movilizado toda la población civil, sin distinción de clases, sexos ni edades. En el frente de guerra se encuentran unidos el aristócrata de la estirpe más linajuda española junto al campesino y proletario de la ciudad, y los intelectuales universitarios en fraternal compañía con los modestos menestrales, burgueses, empleados y asalariados. Los sacerdotes, por su sagrado ministerio, no pueden ser combatientes activos, pero demuestran su valor dando los auxilios espirituales a los que los necesitan, en las primeras líneas de fuego.
512 años de Melilla española
Septiembre 16, 2009
” El día 2 de Enero de 1492, el Ejército Cristiano, que desde Abril de 1490 sitiaba Granada, penetraba por fin en la ciudad deseada, y el Estandarte de los Reyes Católicos, llevado por el Conde de Tendilla, era tremolado en la Torre más alta de la Alhambra.
Fué un momento de intensa emoción, Isabel y Fernando, con su hijo el Príncipe Don Juan, y toda la hueste, puestos de rodillas, daban gracias a Dios, mientras la clerecía que acompañaba al ejercito entonaba el Te Deum.
Había terminado la Reconquista Española, pero quedaba un problema de seguridad nacional. España acababa de salir de una gigantesca lucha de ocho siglos, sin precedente por su duración en la Historia de la Humanidad, y era preciso evitar en el futuro la repetición de nuevas invasiones. Por otra parte los ataques de los piratas turcos y berberiscos, representaban un grave peligro para las costas españolas, especialmente las de Andalucía.
Para evitar esos riesgos, era conveniente apoderarse en la costa Norteafricana, de una serie de bases que sirvieran de centinelas avanzados de la seguridad nacional, ‘Ante murales de la Corona’ las llamaban los Reyes. Y este pensamiento dominó de tal forma su ánimo, que incluso en su propio lecho de muerte, al otorgar su Testamento la Reina Isabel, cuidó de señalar a sus hijos y sucesores, la linea de la futura Acción Africana de España.
Los Reyes Católicos iniciaron a través de su Secretario Hernando de Zafra, el estudio de la posible ocupación de Melilla, sabedores de que la Ciudad se encontraba deshabitada, como consecuencia de las continuas guerras entre los Reyes de Fez y Tlemecen.
Desde la rendición de Granada, toda la costa Norteafricana venía sosteniendo animado tráfico con el antiguo Reino Nazarita, desde donde llegaban con frecuencia embarcaciones transportando a naturales de aquel Reino, que no deseaban permanecer bajo el dominio cristiano.
En Octubre de 1493, el infortunado Boabdil, en unión de sus familiares y cortesanos, desembarcan en Cazaza, lugar próximo a Melilla, para dirigirse a Fez, cuyo Sultán le había ofrecido hospitalidad. Allí permaneció hasta el año 1526 en que murió en lucha con los Xerifes.
Estos frecuentes viajes entre ambas orillas del Mar de Alborán, que se hacían en virtud de las treguas pactadas, sirvieron, para que Hernando de Zafra pudiera adquirir la información necesaria, para cumplir el mandato recibido de los Reyes.
Además de las noticias proporcionadas por marinos y pescadores que navegaban por las costas africanas, hay constancia de que pasaron a reconocerlas diversos enviados, como Lorenzo de Padilla, el Alcalde de Alcalá, Olarte, Basurto, Pedro Lazcano y hasta un sobrino de Zafra, llamado Lorenzo de Zafra.
Pero el informe más importante, que motivaría el retraimiento de los Reyes, fue el del Comendador Martín Galindo, distinguido Capitán en la Guerra de Granada, quien después de reconocer Melilla, informó desfavorablemente de la empresa.
También el Almirante de las Indias, Cristobal Colón, era opuesto a la empresa de Melilla, por temor de que se le restaran navios, para el nuevo viaje que proyectaba.
Enterado Don Juan Alonso de Guzmán III Duque de Medina Sidonia, de que los Reyes abandonaron el propósito de Conquistar Melilla decidió tomar la empresa a su cargo, con el deseo de congraciarse con los Reyes, con los que había tenido ciertas diferencias, a propósito de la ciudad de Gibraltar, perteneciente al Señorío de los Duques.

D. Pedro de Estopiñán y Virués
El hombre escogido para realizar la empresa, fué Don Pedro de Estopiñan Virués, Contador de la Casa Ducal a cuyos servicios había entrado muy joven. Pertenecía Estopiñan a una familia muy vinculada a las ‘entradas y cavalgas’ sobre la Costa Africana, e incluso había tomado parte en alguna de ellas. Era hombre valeroso y prudente.
Por orden del Duque pasó Estopiñan a reconocer Melilla, lo que hizo disfrazado de mercader en unión de Francisco Ramírez de Madrid, Jefe de Artillería de los Reyes Católicos y competente ingeniero. La visita a la deshabitada Melilla les sirvió de mucha utilidad, para tomar las medidas necesarias para la preparación de un castillo prefabricado, que había de servirles de protección provisional, en los primeros días de la conquista.”
“Tuvo lugar la Conquista de Melilla el 17 de Septiembre de 1497 (cinco años después de la de Granada), hecho del que recibieron gran satisfacción los Reyes, que pasaban en aquellos días por el amargo trance de haber perdido a su hijo y heredero el Principe Don Juan. Y en la citada carta enviada al Duque con fecha 18 de Octubre de 1497 le decían: ‘ Os certificamos que el servicio que nos hiziste con la toma de Melilla, y el placer que hobimos con la buena nueva, nos ha aprovechado para templar en algo el dolor que tenemos, poruq esperamos en Dios, que desto sera mucho servido…’”
Estas citas anteriores han sido extraidas del libro “MELILLA LA DESCONOCIDA” del prestigioso historiador de Melilla D.Francisco Mir Berlanga.1990.
“Melilla se incorporó definitivamente a España en 1497. 18 años antes de que lo hiciera el Reino de Navarra, 162 años antes de que el Rosellón fuera francés, 279 años antes de que existieran los Estados Unidos de América.”
3 de septiembre: el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Sudáfrica y Canadá declaran la guerra a Alemania e inician la Segunda Guerra Mundial
Septiembre 3, 2009Hace 70 años las democracias occidentales iniciaron la Segunda Guerra Mundial al declarar la misma contra Alemania, que a su vez se encontraba en guerra contra Polonia desde 3 días antes.
Las consecuencias finales de esta guerra, a pesar del valor y el heroísmo derrochado por alemanes, italianos, húngaros, españoles, fineses, suecos, suizos, luxemburgueses, ucranianos, armenios, cosacos, franceses, belgas, daneses, noruegos, eslovenos, eslovacos, croatas, rusos, holandeses etc, que vistiendo el uniforme del Ejército Alemán, el de las Wafen SS, o el de sus propios ejércitos nacionales combatieron por la libertad de la nueva Europa fueron:
- La destrucción prácticamente completa de la industria europea.
-El asesinato en masa de poblaciones civiles mediante el terrorismo aéreo practicado por los anglosajones.
-La mayor persecución ideológica de la Historia, desatada contra los perdedores y justificando cualquier crimen contra ellos cometido.
-La entrega de media Europa a la esclavitud soviética durante más de medio siglo en pago por los servicios prestados en la guerra contra las naciones europeas.
-El fin de la idea de Europa y la instauración en la misma de una colonia cultural y política de la rusia soviética y del liberalismo masón gringo.
Ante el 18 de Julio
Julio 17, 2009
«¡ESPAÑOLES!
A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la Patria, a los que jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la Nación os llama a su defensa.
La situación de España es cada día que pasa más crítica. La anarquía reina en la mayoría de sus campos y de sus pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas. A tiros de pistolas y ametralladoras se dirimen las diferencias entre los bandos de ciudadanos, que, alevosa y traidoramente, se asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia.
Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la Nación, arruinando y destruyendo sus fuentes naturales de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores.
Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a las consignas que reciben de las Directivas extranjeras, que cuentan con la complicidad o negligencia de gobernadores monteriles.
Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las Fuerzas de Orden Público permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarlas. El Ejército, la Marina y demás Institutos armados son blanco de los soeces y calumniosos ataques, precisamente por aquellos que deben velar por sus prestigios.
Los estados de excepción y alarma sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como para encarcelarla a los pretendidos adversarios políticos.
La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total; ni igualdad ante la Ley, ni libertad, aherrojada por la tiranía, ni fraternidad; cuando el odio y el crimen han sustituido al mutuo respeto, ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial más que por regionalismo que los propios poderes fomentan; ni integridad y defensa de nuestras fronteras, cuando en el corazón de España se escuchaban las emisoras extranjeras que predican la destrucción y el reparto de nuestro suelo.
La Magistratura española, que la Constitución garantiza, igualmente sufre persecuciones que la enervan o mediatiza y recibe los más duros ataques a su independencia.
Pactos electorales, hechos a costa de la integridad de la propia Patria, unidos a los asaltos a Gobiernos Civiles y cajas fuertes, para falsear las actas, formaron la máscara de la legalidad que nos preside. Nada contuvo la apetencia de Poder; destitución ilegal del moderador; glorificación de la revolución de Asturias y de la separación catalana; una y otra quebrantadoras de la Constitución que, en nombre del pueblo, era el Código fundamental de nuestras Instituciones.
Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas, engañadas y explotadas por los agentes soviéticos, que ocultan la sangrienta realidad de aquel régimen que sacrificó para su existencia veinticinco millones de personas, se unen la malicia y negligencia de Autoridades de todo orden que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden y el imperio de la libertad y la justicia.
¿Es qué se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo?
¿Es qué podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con un proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia?
¡¡Eso no!! Que lo hagan los traidores, pero no lo haremos quienes juramos defenderla.
Justicia e igualdad ante la Ley os ofrecemos. Paz y amor entre los españoles. Libertad y fraternidad exentas de libertinaje y tiranía. Trabajo para todos. Justicia social, llevada acabo sin enconos ni violencias y una equitativa y progresiva distribución de la riqueza sin destruir ni poner en peligro la economía española.
Pero, frente a eso, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engañadores del obrero honrado, a los extranjeros o a los extranjerizantes, que directa o solapadamente intentan destruir a España.
En estos momento es España entera la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y justicia; en todas las regiones, el Ejército, la Marina y Fuerzas de Orden Público se lanzan a defender la Patria. La energía en el mantenimiento del orden estará en proporción a la magnitud de las resistencias que se ofrezcan.
Nuestro impulso no se termina por la defensa de unos intereses bastardos, ni por el deseo de retroceder en el camino de la Historia, porque las Instituciones, sean cuales fueren, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos que, no obstante las ilusiones puestas por tantos españoles, se han visto defraudadas, pese a la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica, cuya realidad es imponderable.
Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que representan un avance en el mejoramiento político-social, y el espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestros pechos, del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza, haciendo reales en nuestra Patria, por primera vez, y por este orden la trilogía FRATERNIDAD, LIBERTAD E IGUALDAD.
Españoles: ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!»
«¡¡¡VIVA EL HONRADO PUEBLO ESPAÑOL Y MALDITOS LOS QUE EN LUGAR DE CUMPLIR SUS DEBERES TRAICIONAN A ESPAÑA!!!»
Francisco Franco, Las Palmas de Gran Canaria, a las 5 y cuarto horas del día 18 de julio de 1936

En recuerdo de los caídos en defensa de la Religión y el Rey en la Bastilla
Julio 14, 2009La fortaleza-prisión de la Bastilla cayó en manos de la orda jacobina el

La chusma jacobia ataca la Bastilla
14 de Julio de 1789. La realidad es que la revolución francesa y los regueros de sangre católica que corrieron durante y después de la misma no fueron tanto consecuencia de la toma de esta pequeña prisión, que sólo guardaba a 7 presos en su interior (así de terrible era la represión realista), magnificada por la historiografía francesa, sino de la traición, del día anterior de Pierre Victor de Besenval de Brünstatt, comandante militar de la Isla de Francia, de las provincias limítrofes y de la guarnición de París, que se niega a restablecer el órden en la ciudad, y la abandona, lo que permite a la chusma revolucionaria asaltar Les Invalids, hacerse con las armas y posteriormente asaltar la Bastilla para obtener munición y pólvora.
Los defensores de la Bastilla, 82 invalides y 32 soldados suizos destacados del regimiento de Salis-Samade, mantienen el fuego sobre cerca de 30.000 asaltantes fanáticos durante siete horas, hasta que los cañones traídos por otro traidor, Pierre Hulin, robados en Les Invalides, son llevados ante las puertas de la Fortaleza.
La capitulación significa inmediatamente el asesinato de todos los defensores, incluído el gobernador de la misma, Bernard-René Jordan de Launay, que fue el primero de una larga lista de decapitados por la turba en aquel siniestro evento que tan perversas consecuencias ha traído al mundo.

Bandera legitimista francesa
Fiesta de los Mártires de la Tradición
Marzo 10, 2009El día de hoy, 10 de Marzo, es el de la fiesta de los Mártires de la Tradición. Con tal motivo, cuelgo el siguiente artículo, publicado en 1950 en la revista Punta Europa:

Jesús Elizalde
La fiesta de los Mártires de la Tradición
En el calendario histórico del mes de marzo, el día 10 concretamente, esta España nuestra rescatada a través de la Cruzada de la agonía en que el liberalismo la consumía, conmemora una fiesta: la de los Mártires de la Tradición. Claramente vindicativa de los esfuerzos tesoneros, de las abnegaciones sacrificadas, del desvelo tenaz y obsesionado con que el Carlismo, a todo lo ancho y casi a todo lo largo del siglo XIX, se dio, en una entrega voluntaria, absoluta y heroica, al servicio de unos ideales que entendía –y sentía de modo entrañable– como imperativos de la sustantividad nacional.Realmente, si nos detenemos a analizar y evocamos las últimas consecuencias a que se nos condujo –¡aquella República con evidentes balbuceos precomunistas!–, empavorece el riesgo espantoso que corrimos, embalados, como estuvimos durante años y años, en la contumacia parricida de renegar y maldecir de todo nuestro pasado. ¡Pero, Señor, si hasta lo que era gloria y debía engendrarnos orgullo nos avergonzaba y nos hundía en el reconcomio de algo así como una humillación desoladora!
El alzamiento, no obstante, de julio de 1936 supo y pudo hacer el milagro que tan necesario, que tan apremiante le era a la sustantividad y vitalidad de nuestra Patria. Y, gracias a Dios, la España que no se había contaminado o que quería desintoxicarse del maleficio, se puso en pie, como el astil de una bandera que resucitaba con sus colores recuperados. Cerca de tres años duró nuestra Guerra de Liberación. Durante ellos, en el crisol diario de un continuo luchar o de un constante sufrir, el sentimiento, quizá antes que el pensamiento, español se reconcilio con la tradición. Con la Tradición y con el Tradicionalismo, con las doctrinas que éste propugnaba, con los símbolos a los que [19] rendía culto, con su estilo y sus maneras, sus himnos, sus añoranzas y sus hombres. Al fin comprendía. Había escarmentado y estaba agradecido. Emancipado de su error veía. Veía que inspirarse en la experiencia y las lecciones del pasado para esquematizar el molde del porvenir no era, ni mucho menos un darwinismo político de regresión; los requetés –al aire de la Historia y de la Geografía– no venían a traer cadenas; por el contrario, las rompían, quebrantándolas, cuando era necesario, a costa de su propia inmolación y sacrificio.
La leyenda negra que, a imagen y semejanza de España, se le había tejido al Tradicionalismo se desvaneció. La aportación decisiva que el Carlismo tuvo en la Cruzada reivindicó el buen nombre, la fama y la honra del Carlismo antañón que surgió y perduró para mantener viva una esperanza y aleccionar con el ejemplo a las generaciones que les siguieran.
Consecuentemente, la admiración por la actuación bélica condujo a los españoles a la desprevención, a la curiosidad, al interés, a la asimilación y compenetración con las ideas, principios y motivos capaces de engendrar aquel milagro de vitalidad y pervivencia. Las boinas rusientes durante más de un siglo, no eran, no podían ser únicamente «corazones que se les habían subido a la cabeza» a una facción de rebeldes inadaptados y aventureros. Eso podría tomarse como efecto, pero, ¡y la causa! Tenían que ser algo más, algo más esencial y trascendente, más espiritualmente vitalizador y constructivo… Aquellas boinas, en perenne color y ofrenda, inclaudicables y alertadas ¡no serían una signación evidenciada del pentecostés que España necesitaba y urgía!
No lo olvidemos: Desde que el Carlismo surgió a la lucha, política o guerrera, tuvo como norte y guía darse a España en la plenitud de todo su ser íntegro. Le dio, a millares, sus hombres, la vida, el pensamiento y la sangre de sus hombres en la constante tentativa de saturarle de sus ideas. Pero el Carlismo sólo era el instrumento para el logro de la restauración Tradicionalista. Esta era la meta, la finalidad codiciada a la que todo, absolutamente todo había que sacrificarlo: Vidas, honores, haciendas, prestigios, reputaciones, ambiciones legítimas.
La España Tradicional y Católica era la que pesaba, la única que contaba, la que era titular de todos los derechos, por la que había que combatir, a la que era preciso, a todo trance, salvar.
En esa escuela de renunciamientos y propiciaciones bélicas, en esa abnegación totalitaria, en esa fragua del cotidiano sacrificio se forjaron los mártires cuya conmemoración ha hecho suya la España oficial. [20]
La sangre nueva de los requetés de 1936 ha vivificado la que antaño, no obstante haber sido motejada de facciosa, se derramara generosamente. La gloriosa actuación de los carlistas hace unos años prestigió el nombre de los que le precedieron y ejemplarizaron, reivindicando, al mismo tiempo, la verdad de las afirmaciones que defendían. Aun hace muy pocos años podía verse –quizá quede alguno todavía– veteranos octogenarios, reliquias vivas de la última carlistada decimonónica, luciendo orgullosos sobre su boina roja –¡tanto tiempo arrumbada!– las estrellas de Tenientes honorarios con que el Caudillo, triunfador de la Cruzada, les honró. Viéndolos, como en un choque de antítesis, venía a la memoria aquella frase que se le atribuye a Federico II de Prusia: «Si mis soldados pensasen, ya no quedaría uno en mis filas». Aquellos veteranos sí que pensaban; más aún, desde que nacieron habían tenido el pensamiento imantado en una idea y una ilusión. Por pensar, precisamente, seguían fieles y leales, no claudicaban, no habían desertado nunca de su deber. Eran mártires supervivientes. Gloriosos y felices por los horizontes en que se apacentaba su mirada. ¿Era cierto lo que sus ojos, bajo el dosel secular de la boina estrellada, veían? España se había libertado de la República y escapado del peligro comunista que le amagaba. España, declarada reino, ponía los cimientos para estructurar una Monarquía Tradicional, social y representativa como ellos desde siempre ambicionaran. El triunfo, la coyuntura de aquella solución la habían logrado al fin los jóvenes, pero ellos, atletas de la lealtad y de la visión política constructiva, manteniendo en alto el tesoro de la Tradición habían contribuido, contribuían a la maravillosa realización. ¡Con qué razón y exactitud les había llamado un día Carlos VII «obreros de lo por venir»!
80 aniversario de la Creación del Estado Vaticano
Febrero 4, 2009
Cardenal Pietro Gasparri y el Duce Benito Mussolini firman los pactos de Letran. Nace el Estado Vaticano
El Estado de la Ciudad del Vaticano surge a raíz la firma de los pactos de Letran, negociados entre el Cardenal y Secretario de Estado Pietro Gasparri en nombre de la Santa Sede y Benito Mussolini, Duce de en nombre del rey Víctor Manuel III.
Se firmaron el 11 de febrero de 1929, durante el pontificado de Pío XI , y supusieron el reconocimiento mutuo entre el entonces Reino de Italia y la Santa Sede, poniendo fin a la disputa creada entre la Iglesia y el Reino de Italia a raíz de la invasión por parte de éste último de los Estados Pontificios y su anexión en 1870.

Territorio del Estado Vaticano

Bandera del Estado Vaticano
Aquella cuestión, iniciada por reyes al servicio e la masonería, era resuelta por el Duce de una manera impecable, garantizando a la Santa Sede la soberanía, la independencia y la libertad imprescindibles en el ejercicio de su misión
Existen tres pactos diferentes:
• Un pacto que reconoce la independencia y soberanía de la Santa Sede y que crea el Estado de la Ciudad del Vaticano.
• Un concordato que define las relaciones civiles y religiosas entre el gobierno y la iglesia en Italia, y que se resume en el lema “Iglesia libre en Estado libre”.
• Una convención financiera que proporciona a la Santa Sede una compensación por sus pérdidas en 1870.
A través del concordato, el Papa acordó enviar a los candidatos para el obispado y el arzobispado al gobierno de Italia, requerir a los obispos que jurasen lealtad al Estado de Italia antes de tomar el cargo y prohibir al clero tomar parte en la política. Italia acordó acomodar las leyes sobre el matrimonio y el divorcio a las reglas de la Iglesia Católica Romana y declarar a los miembros del clero exentos de tomar parte en el servicio militar obligatorio. Estos pactos garantizaron a la Iglesia Católica Romana el estatus de iglesia oficial del estado de Italia, así como un poder sustancial en el sistema educativo italiano.
Los pactos fueron revisados en 1984, principalmente para eliminar la religión de estado en Italia y convertirla de nuevo en un estado masónico.




En poco menos de una hora cayeron 4000 bombas con un total de 1.060 toneladas de explosivo. El resultado del ataque fue la destrucción del populoso barrio de San Lorenzo, y el asesinato de 951 personas. Sus nombres, para recuerdo y homenaje, así que como para vergüenza de sus verdugos, se citan a continuación:
