76 aniversario del asesinato de Matías Montero.

Matías Montero y Rodríguez de Trujillo nació en Madrid en 1913. Comenzó la carrera de Medicina en la Universidad Central de Madrid. Como muchos estudiantes de aquella época se afilió en un primer momento a la FUE (Federación Universitaria Escolar) madrileña.
Cuando en 1931 aparece el semanario “La conquista del Estado” fundado por Ramiro Ledesma Ramos, Matías escribe una carta de adhesión al periódico, casualmente un 9 de febrero, o sea, justo tres años antes de su muerte. En dicha misiva se podía leer lo siguiente:
“Sinceramente convencido de que su ideario viene para abrir un camino salvador en la actual confusión político social, envío desde luego mi adhesión y le ruego me envíe folletos que expliquen detalladamente lo que va a ser el partido. Yo soy estudiante de Medicina y tengo 17 años, pero me falta muy poco tiempo para cumplir dieciocho años”.
Al poco tiempo se convierte en miembro de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) y a finales de 1933, cuando ya tiene 20 años de vida, es uno de los primeros afiliados de Falange Española, destacándose como uno de los militantes más entusiastas de la causa falangista, lo que le lleva a escribir en la sección “Falanges Universitarias” del semanario “FE”.
Al abrigo de Falange Española surge en noviembre de 1933 una nueva organización estudiantil: el Sindicato Español Universitario (SEU), que encabezan varios jóvenes falangistas, como Manuel Valdés Larrañaga, Alejandro Allanegui, David Jato, Alejandro Salazar, a los que se suma Matías Montero. En la redacción de los primeros estatutos del Sindicato Español Universitario, les ayuda Julio Ruiz de Alda. Estos estatutos son injustamente rechazados por el Ministerio de la Gobernación el 10 de noviembre de 1933.
En la Universidad, los falangistas no están solos, ya que frente a ellos se encontraba la poderosa Federación Universitaria Escolar (FUE), que iba perdiendo la relevancia que tuvo en otros tiempos, ya que había dominado a la mayor parte del estudiantado, para convertirse en un reducto de las izquierdas, que pretendían imponerse al resto de los estudiantes. Para la FUE, el SEU representó un importante obstáculo.
Matías se dedicó al reclutamiento de nuevos militantes y también participó en la venta cotidiana del semanario “FE” por las calles madrileñas, actuando en ocasiones en tareas de protección a los voceadores.
Con motivo de la aparición del semanario “FE”, se desencadenó una tremenda ofensiva contra la publicación, negándose los quioscos públicos y los vendedores profesionales a su difusión, por lo cual tuvieron que realizar la venta los propios militantes del partido. Ahí tenían los rojos su ocasión semanal para organizar en las calles la persecución y violencia contra los falangistas.
Y así, el 11 de enero de 1934 fue muerto a tiros el joven Francisco de Paula Sampol, que acababa de adquirir el periódico en la calle de Alcalá.
El día 27 de enero era asesinado en la calle Clavel, el capataz de venta del semanario “FE”, Vicente Pérez.
El 3 de febrero, en la Gran Vía, resultaron heridos de bala dos estudiantes de Falange Española que vendían el periódico.
También cayeron asesinados José Ruiz de la Hermosa, Manuel Rodríguez Gimeno, José García Vara, Tomás Polo, Juan Lara, Manuel Carrión y Juan Cuéllar de 18 años que lo mataron destrozándole la cabeza con una piedra…
Esas violencias no tenían sentido alguno de represalia, ya que Falange Española en este tiempo no dio ocasión para ello.
La situación tanto de los dirigentes como de los afiliados era verdaderamente preocupante, al ser los destinatarios de esa violencia desatada por los rojos, sin que ellos pudiesen tomar medidas reparadoras y eficaces.
Estas feroces agresiones y atropellos contra Falange Española -con resultado en ocasiones de muerte- procedían del campo socialista, siendo incubadas y preparadas en sus Juventudes, que de este modo, diez meses antes de la tristemente famosa revolución de octubre, comenzaron a presumir de capacidad para la lucha armada. De todas formas no se podía achacar la intervención directa de las Juventudes socialistas como ejecutoras de esas brutalidades, ya que se limitaban a sostener una banda -cuyos componentes no eran generalmente miembros de ellas- sino gentes extremistas que percibían sueldo por sus intervenciones.
En el anochecer madrileño del viernes 9 de febrero de 1934, Matías tras participar en la venta del número 6 de “FE”, regresa a su domicilio, en la calle Marqués de Urquijo, 21 – 3º, en el barrio de Argüelles. Matías, que es huérfano, vive con sus hermanos y sus dos tías, Rafaela y Rosario, la primera oficinista y la segunda locutora de la Compañía Telefónica.
En la calle Quintana, a pocas manzanas de su hogar, se despide de Bonet, amigo suyo que le ha acompañado hasta allí. Matías, sigue en su recorrido por la calle Juan Álvarez de Mendizábal, donde le están esperando dos izquierdistas. Uno de ellos es Francisco Tello Tortajada, obrero afiliado al PSOE y a las Juventudes Socialistas e integrante de “Vindicación”, grupo comandado por Santiago Carrillo.
Matías Montero no tiene tiempo de ver a sus agresores, y de dos disparos a traición por la espalda, le alcanzan en el corazón, provocándole rápidamente la muerte al joven falangista. Su asesino aún se acercó a rematarle, ya en el suelo, con otros tres disparos en el vientre, tras lo cual huyó, dejando a Matías tendido en el suelo, rodeado de un charco de sangre.

Nombres de falangistas asesinados por los socialistas y comunistas en los años anteriores al Alzamiento Nacional

Homenaje a Matías Montero en 2010

 

(De la página de La Falange; en el enlace puede verse el video del acto)
Desde la sede actual del PSOE a la calle Juan Álvarez de Mendizábal hay tan solo unos metros. Una losa de granito en esa calle madrileña recuerda tiempos para los que la Ley de Memoria Histórica no ha previsto subvenciones. El Gran Hermano de Ferraz (que es primo segundo de la Milá) decreta qué muertos son de primera y cuáles de segunda.
Matías Montero fue un camarada de primera. De la primera hora, de la primera hornada, de los que se apunto primero a las JONS madrileñas y fue fundador del SEU. Sin embargo para el PSOE es uno de los muertos que hay que guardar debajo de la alfombra.
Hablemos claro: el PSOE asesinó a Matías Montero. Y lo hizo por puro odio. Pistoleros contratados por simpatizantes socialistas mataron a Matías Montero por su condición de patriota y militante falangista mientras regresaba a casa tras vender prensa nacional sindicalista. Así se las gastaba en la II Republica el partido que hoy desgobierna España y se atreve a perturbar el descanso eterno de nuestros muertos.
Hoy esta introducción se hace necesaria para una crónica que se repite cada año. Pero ya han dado otra vuelta de tuerca que deja una sensación siniestra. Con el Valle de los Caídos cerrado y media España convertida en prófuga moral e histórica por el gobierno que le aboca al hambre, más concretamente nosotros los falangistas hemos tenido que ver de nuevo las orejas al lobo de los métodos chequistas. Un joven universitario como era aquel Matías Montero ha sido detenido ilegal y arbitrariamente simplemente por participar en la campaña propagandística del acto.
Nos convencemos si cabe aun más de que la reivindicación de nuestros muertos se debe cargar de contenido político y es un asunto de pura actualidad que nos pone en el ojo del debate y nos saca a las calles. Así las cosas, el pasado sábado 6, a las 19 en lugar donde el PSOE mató Matías Montero volvimos a reunirnos.
Celebramos el homenaje siguiendo nuestro ritual. Primero una ofrenda floral y después la lectura de la oración a los caídos que compuso Sánchez Mazas, donde se pide a Dios que “solo a nosotros honre el enemigo con sus mayores armas”.
A continuación, y cuando ya no quedaba luz de la tarde y empezaba a apretar el frío tomo la palabra Miguel Valenciano. El público que cortaba la calle se juntó como si quisiera escuchar con más atención esa voz que gritaba por momentos, tomada por la rabia detener recordar el atropello sufrido por el joven detenido, serena glosando la figura del fundador del SEU, firme repasando problemas de nuestra España que parecen ya atávicos.
Y por supuesto, finalizo nuestro acto con el canto del Cara al Sol.

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Una respuesta to “76 aniversario del asesinato de Matías Montero.”

  1. Manuel González Says:

    Aquí se ve claramente, cuando un ciudadano, patriota y con un claro conocimiento del significado hacia los valores primordiales se ven entorpecidos por quienes siempre anhelaron convertir una nación unificada a un puzle fronterizo fragmentando. Lo que tardo siglos en crearse, se ve derrumbado por aquellos que no tengo vocabularios para conceptuar a seres tan depravados que se camuflan bajo un puño y una rosa. Sí que se les dieron bien quemar enciclopedias, iglesias. Esperemos que vuelvan “las escuadras a vencer”.
    Saludos Fraternales
    Manuel Gonzalez

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